17 ene. 2010

Brain Damage


Frank Henenlotter estrenó esta pequeña maravilla en 1988 después de debutar con el clásico de culto ¿Dónde te escondes, hermano? (Basket Case, 1982). Brain Damage es posiblemente la mejor película de este director especializado en hacer grandes películas con cuatro duros, principalmente por el gran equilibrio que consigue entre la comedia y los elementos terroríficos. En esta película despliega una curiosa imaginería visual que la separa de sus otras obras, que también contienen impresionantes imágenes pero más ancladas en la carne y las mutaciones.

La historia arranca cuando Aylmer, una extraña criatura  que recuerda al mojón de Southpark, escapa de sus cuidadores y va en busca de alguien más manejable. Ese alguien resultará ser Brian, un sanote muchacho que se levanta una mañana y descubre que no se encuentra del todo bien. Aunque en un buen sentido. Brian experiementa toda una serie de fabulosas sensaciones y alucinaciones. Todas esas maravillas han sido proporcionadas por Aylmer. A cambio de volver a experimentarlo todo, Aylmer le pide a Brian solo que lo alimente. Lo cual es fácil porque Aylmer come solo una cosa: cerebros humanos. Brian se mostrará reticente al principio, sin embargo la lucha contra Aylmer se hará más y más difícil a medida que crezca la adicción de Brian por las sensaciones que le proporciona el bicho.

En Brain Damge, Henenlotter construye una nada sutil alegoría sobre las drogas: la degradación física que sufre Brian, como cambia su relación con su novia y con su hermano, el líquido azul que le inyecta Aylmer es una referencia a Blue Ice (una forma de crack). Pero en ningún momento la película cae en el sermón o intenta adoctrinar. La película resulta también muy divertida gracias al bichejo, Aylmer, que tormenta a Brian de forma continua con una alegre vocecilla, e incluso le canta una horrible canción, que muy posiblemente también se os quede grabada en el cerebro.

Como todas las películas de Henenlotter, ésta no se vio libre de la polémica y la censura. En este caso, los problemas se centraron en una escena en la que a Brian le van a hacer una felación, siendo otra cabeza la que recibe la chica en su boca. Y como todas las películas de Henenlotter, en un principio no fue muy bien recibida para luego convertirse en película de culto. De hecho, al terminar la década de los ochenta fue incluida en las habituales listas que los críticos y expertos hacen sobre las mejores películas cuando termina una década, un año o un mes.

2 comentarios:

Roy D. Mustang dijo...

Me la acabo de ver. Peliculón.

Raül Calvo dijo...

Creo que es lo mejor de Henenlotter.

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