27 may. 2011

Eterno Vincent Price


Hoy se cumple el centenario del nacimiento del gran Vincent Price. Ya en mi post sobre los desmanes de El abominable Dr. Phibes (The Abominable Dr. Phibes, Robert Fuest, 1971) expresé mi amor por este gran actor. Ya fuera como héroe o villano o ambos, su presencia en pantalla era hipnótica y siempre elevaba cualquier producto en el que participara. Si bien inició su carrera en roles de galán como en Laura (Otto Preminger, 1944), muy pronto quedó claro que su especialidad eran los personajes de moral turbia o atormentada, como su profesor Henry Jarrod de Los crímenes del museo de cera (House of Wax, André de Toth, 1953). Pero lo cierto es que Price tenía habilidad para interpretar cualquier tipo de personaje y hacerlo de forma creíble.

En homenaje a este gran actor, he escogido algunas películas de su filmografía, por si le queréis rendir tributo durante el fin de semana. Obviamente, una carrera tan vasta y larga como la de Price es imposible de resumir en unas pocas películas, he escogido las que a mí me gustan más y veo más a menudo.

El péndulo de la muerte (The Pit and the Pendulum, Roger Corman, 1961): El ciclo Poe de Roger Corman es posiblemente lo mejor que hizo este maestro de la serie B. De las diferentes adaptaciones, esta es mi favorita porque es la que más miedo me dio cuando la vi de niño. Si habéis leído el relato original de Edgar Allan Poe (recomiendo Tots els contes, editado por Columna, que recopila todos los cuentos de Poe en dos volúmenes en catalán), recordaréis como se centra en las desgracias de un prisionero en una celda preparada para ejercer las más sádicas torturas sobre sus indefensos ocupantes (algo así como la Sala de Peligro de la Patrulla X pero al estilo de la Inquisición). Richard Matheson expandió el relato de manera que, si bien la imagen central sigue apareciendo, el argumento de la película poco tiene que ver con lo que escribió Poe. Aún así, Matheson amplió el relato con elementos característicos de otros cuentos de Poe, de manera que aunque no es fiel al cuento lo es al universo de su autor.

Vincent Price es Nicholas Medina, descendiente de inquisidores. Francis Barnard (John Kerr) cree que la muerte de su hermana (Barbara Steele), casada con Medina, puede haber sido un asesinato y, claro, sospecha que Medina pueda ser el responsable. A partir de aquí la trama se va complicando culminando en un inolvidable clímax. Price interpreta en esta ocasión un papel que le permite mostrarse como víctima y villano al mismo tiempo, cosa que borda. Además, Price se ve acompañado por las bellas Barbara Steele y Luana Anders.

La estructura de esta película es la misma que en las demás adaptaciones de Poe que dirigió Corman. Extraños eventos se suceden y una gótica trama se desarrolla hasta que llega le grande finale. Y confieso que el terrible plano con el que se cierra la película me mantuvo despierto durante gran parte de la noche la primera vez que la vi.


El palacio de los espíritus (The Haunted Palace, Roger Corman, 1963):  Originalmente Corman filmó esta película como un descanso entre adaptaciones de cuentos de Poe. Sin embargo, la productora American International no quiso correr riesgos y promocionó la película como si fuera otra adaptación de Poe, justificando la maniobra añadiendo una cita del poema de Poe El palacio encantado.

En realidad, la película adapta una novela de otro maestro: El caso de Charles Dexter Ward de H. P. Lovecraft (la mejor edición incluida en el segundo volumen de Narrativa completa que publicó la editorial Valdemar recopilando la obra de Lovecraft, ambos volúmenes son algo caros pero lo valen). La adaptación corrió a cargo de Charles Beaumont, habitual del género, que si bien diverge bastante de la novela mantiene el argumento central y su ambiente, incluido un monstruo desafiante de cualquier descripción, del cual no se ve mucho debido a lo limitado del presupuesto.

Si hay un autor difícil de adaptar este es Lovecraft, ya que su estilo se hace extremadamente complicado de traducir en imágenes. De entre las diversas adaptaciones que se han hecho de sus obras, diría que ésta es una de las mejores ya que le añade un ambiente gótico muy conseguido a pesar de las libertades que se toma con la novela original. Vincent Price es Charles Dexter Ward, víctima de la posesión de su antepasado Joseph Curwen. Destacar que en esta ocasión junto a Price aparece otro ilustre nombre del género: Lon Chaney Jr, el hombre lobo original. Esta fue también la última aparición cinematográfica de la bella Debra Paget.




El último hombre sobre la Tierra (The Last Man on Earth, Ubaldo Ragona y Sidney Salkow, 1964): La primera y mejor de las tres versiones que se han hecho de la novela Soy Leyenda de Richard Matheson. Matheson participó en el guion, pero no acabó satisfecho de su trabajo así que por ello aparece en los créditos bajo el seudónimo Logan  Swanson. El resto de guionistas fueron William F. Leicester, Furio M. Monetti y el codirector Ubaldo Ragona.

La película fue una coproducción entre Estados Unidos e Italia, llevándose cada uno el mérito en los créditos de cada respectivo país, así que es difícil saber quién es el máximo responsable del gran resultado final.

Toda la película descansa sobre los hombros de Vincent Price como el doctor Robert Morgan, el último hombre vivo. Price transmite a la perfección el drama y la tragedia del personaje, siendo el más humano de los tres actores que han encarnado el personaje. Especialmente resalta en escenas como en la que asistimos a su reacción a la muerte del perro, auténticamente descorazonadora.

Filmada en Roma, se hizo un gran trabajo en crear una gran y desolada ciudad por la cual deambulan los vampiros, únicos compañeros del desgraciado Morgan. Esta ambientación y atmósfera sirvió de inspiración a George A. Romero a la hora de crear la clásica La noche de los muertos vivientes (Night of the Living Dead, 1968).

El fuerte de la película no es tanto su representación del horror, que es muy acertada, sino en como vive esta terrible experiencia el personaje de Price. Es su actuación la que hace que sintamos compasión, simpatía y pena por el último hombre sobre la Tierra.




El general witchfinder (Witchfinder General, Michael Reeves, 1968):  Excelente producción británica del malogrado Michael Reeves, está ambientada en la época de conflictos entre los parlamentaristas y los monárquicos en Inglaterra durante el siglo XVII. Es entonces que vagan por la campiña inglesa los cazadores de brujas, despiadados y hambrientos de poder, que se aprovechan de las supersticiones del pueblo para enriquecerse. Algo parecido a la Inquisición española o los juicios de brujas de Salem.

Uno de los más crueles es Matthew Hopkins, que encarna Vincent Price, el cual acompañado de un sádico ayudante (Robert Russell), se dedica a cazar brujas y brujos (si estos no tienen dinero con el que pagar o un cuerpo seductor que ofrecer). Sin embargo, Hopkins comete el error de procesar al cura John Lowes (Rupert Davies) y abusar de su sobrina Sara (Hilary Dwyer). Y es un error porque provoca las iras del soldado Richard Marshall (Ian Ogilvy) con el cual Sara estaba prometida. Marshall empezará a perseguir a Hopkins a través de los campos de Inglaterra en busca de venganza.

En las antípodas del heroico Robert Morgan, Price crea con Matthew Hopkins un personaje despreciable, codicioso, violador, pura escoria. Uno de los peores villanos interpretados por Price ya que la película es completamente realista, un drama histórico, alejada de los ambientes góticos y teatrales en los que habitualmente viven los villanos creados por Price.

El guion de Tom Baker y Michael Reeves adapta una novela de Ronald Bassett. Este guion es luego transformado en imágenes de manera excelente por Reeves, creando una atmósfera en la cual se va acumulando la tensión a medida que Marshall se acerca a Hopkins, culminando en un final violento y oscuro sorprendente para la época en que fue rodado. Por desgracia, Reeves murió a los 25 años, mientras se encontraba en plena preproducción de La caja oblonga (The Oblong Box, 1969) que finalmente fue rodada por Gordon Hessler, siendo Witchfinder General su testamento cinematográfico en lugar de continuar lo que era una prometedora carrera.

De nuevo, la película fue distribuida con el título Conqueror Worm para promocionarla como si fuera una de las adaptaciones de Edgar Allan Poe que había dirigido Roger Corman (El gusano conquistador es el título de un poema de Poe) aunque la película no tuviese ninguna relación con el escritor.



Matar o no matar, este es el problema (Theater of Blood, Douglas Hickox, 1973):  Si había algo que se le daba bien a Vincent Price era la mezcla de terror y comedia. Y era especialmente hábil a la hora de hacer que el espectador se divirtiera con él.

La mejor película en este sentido probablemente sea la anteriormente mencionada El abominable Dr. Phibes, pero Theater of Blood no se queda corta. En esta película Price es el actor Edward Kendal Sheridan Lionheart, un nombre tan grande como su ego, el cual ejerce sangrienta venganza sobre los críticos teatrales que escribieron malas críticas de sus actuaciones. Junto a Price no encontramos a la bella "vengadora" Diana Rigg como Edwina Lionheart.

La característica que hace resaltar esta película, aparte del propio Price, es la manera como Lionheart se venga de sus críticos: utilizando las muertes más famosas que aparecen en la obras de Shakespeare.

De esta forma, apoyándose en el Shakespeare más gore y violento, la película nos presenta una serie de decapitaciones, desmembramientos y demás lindezas a las que son sometidos los críticos teatrales con alegría e ironía. El tono de macabro humor negro hace que la película sea tremendamente disfrutable y divertida de ver, esperando impaciente la siguiente escena en la que se despache a un crítico pesado. Además, Lionheart se rodea de una corte de locos y pirados más que dispuestos a seguir sus homicidas pasos.

La película resulta también destacable en la manera en que predice lo que sería el futuro slasher en el cual el asesino es las estrella. Además, se puede interpretar como un divertido alegato contra la crítica "seria", estoy seguro que más de una estrella se ha sentido tentada de seguir los pasos de Edward Lionheart, la cual normalmente no trata muy bien el cine de género.


Como bonus track os pongo el fantástico cortometraje que realizaron Tim Burton y Rich Heinrichs en homenaje a Vincent Price, el cual le pone voz al corto.

4 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

Todo un mito este hombre, aunque no he visto demasiado de él. Los crímenes del museo de cera y poco más.

Raül Calvo dijo...

Pues ya tienes unas cuantas recomendadas. ¿Qué te ha parecido el corto?

Einer dijo...

Qué grande es Vincent Price. De las que pones tengo algunas pendientes así que habrá que echarles un vistazo. El corto es cojonudo. Yo lo comenté hace mucho en el blog. Merece la pena verlo.

Raül Calvo dijo...

Sí, es un corto fantástico. Lo descubrí cuando los de la Disney tuvieron la brillante idea de incluirlo en la primera edición en DVD de Pesadilla antes de Navidad junto a Frankenweenie. Por suerte volvieron a incluirlo en la nueva edición. Las películas de Price, también por suerte, se pueden encontrar con relativa facilidad.

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