7 nov. 2011

La serpiente voladora (Q aka Q: The Winged Serpent)


La serpiente voladora (Q, Larry Cohen, 1982) es una de esas películas en las cuales la historia de cómo se hizo resulta tan interesante como la historia que cuenta. Según explica el propio Larry Cohen, en el audiocomentario incluído en la edición especial que editó Anchor Bay Uk hace unos años, la cosa fue así:

Tras ser despedido como director de Yo, el jurado (I, the Jury, Richard T. Heffron, 1982) -su nombre todavía aparece en los títulos de crédito de este film ya que escribió el guion, adaptando una novela de Mickey Spillane-, Cohen no quiso desperdiciar el tiempo y dinero que había invertido y rápidamente puso en marcha un nuevo proyecto. En apenas seis días contrató a los actores, escribió el guion (David Carradine no lo recibió hasta que llegó a Nueva York en avión el mismo día que empezaba a rodar) y puso en marcha el rodaje. De esta forma, Cohen escribió, produjo y dirigió Q, película que se acabaría convirtiendo en un clásico de culto y que en su momento también fue un gran éxito de taquilla, como Cohen alegremente señala, superando por varios millones la recaudación de la película de la que había sido despedido.

Conociendo la manera en que fue rodada, uno no puede más que admirar la calidad del resultado final, tanto técnica como artísticamente. Pero ello se debe a la experiencia de Cohen como director de películas de bajo presupuesto y técnicas de rodaje de guerrilla. Por ejemplo, se ponía a filmar por la calle sin pedir permisos, usando las reacciones auténticas de los viandantes, de forma brillante en las escenas donde la sangre de las víctimas cae del cielo sobre la gente que pasea por la calle en aquel momento. También consiguió rodar dentro del edificio Chrysler, de modo que el clímax y diversas escenas claves de la película tienen lugar realmente en lo alto del rascacielos y en ningún momento se usaron decorados, dándole una continuidad visual de la que carecían producciones de mayor presupuesto.

Esta manera de rodar consigue darle una muy creíble pátina de realismo urbano a una película cuyo argumento es muchas cosas menos realista. Una atmósfera y calidad ambiental única que no volvería a verse repetida en pantalla hasta Monsters (Gareth Edwards, 2010). Por supuesto, también hemos de tener en cuenta la contribución del cuarteto de protagonistas para hacer creíble esta verosimilitud urbana. Todos ellos (Michael Moriarty, David Carradine, Richard Roundtree y Candy Clark) estaban acostumbrados a esta forma de trabajar, que además de lograr que hicieran interpretaciones más naturales, les permitía improvisar. Clark había trabajado con Nicolas Roeg y los protagonistas masculinos se habían curtido en el cine independiente y de bajo presupuesto.

Por ejemplo, hay una escena que Cohen improvisó tras saber que Moriarty sabía tocar el piano, en la que muestra al personaje de Moriarty, el perdedor Jimmy Quinn, intentando conseguir un trabajo. La escena no queda como un simple añadido, nos proporciona información sobre el personaje y además Cohen luego reescribió otra escena de la parte final de la película que hace referencia a la del piano. Así, a pesar de la forma apresurada y algo caótica en que fue rodada, Q tiene un guion perfectamente cohesionado y estructurado en el que no queda ningún cabo suelto ni se deja nada al azar.

Pero es posible que muchos halláis llegado hasta aquí y os estéis preguntando: ¿qué demonios es Q?

Q es la abreviatura de Quetzatcoatl, un dios en forma de monstruosa serpiente voladora que ha sido despertado gracias a los sacrificios humanos que un fanático seguidor suyo hace en su honor. Estos sacrificios humanos están siendo investigados por la pareja de policías Shepard y Powell (Carradine y Roundtree, respectivamente), que también investigan una serie de misteriosas muertes y desapariciones que tienen lugar en los rascacielos de la ciudad. Paralelamente, Jimmy Quinn (Moriarty) intenta obtener un trabajo honrado, pero cuando no le contratan en el bar en el cual trabaja su novia Joan (Clark), no le queda más remedio que aceptar un trabajo como conductor en un atraco. Huyendo de la policía descubrirá, en lo alto del edificio Chrysler, un extraño y enorme nido, en el cual descansa un gigantesco huevo.

Cohen mezcla de manera soberbia tres tramas que darían para tres películas en una única y fantástica maravilla: la trama de los sacrificios humanos daría para un thriller, la trama principal sola daría (y da) para una monster movie y la historia de Quinn daría para un estupendo drama criminal. Cohen maneja todos estos elementos y los integra sin que nada sobre o falte.

Como resultado final, el notable desarrollo y caracterización de los personajes, así como la atípica manera en que se construye lo que podría ser un rutinario film del estilo "matemos al monstruo gigante", hacen resaltar a Q por encima del películas parecidas del género.

Entretenida, emocionante, divertida y con una estupenda animación stop motion, Q es un clásico tremendamente recomendable, especialmente en la mencionada edición especial de Anchor Bay Uk, que tiene una gran calidad de imagen y sonido (pista DTS incluída). Por lo menos, hasta que salga el Blu-ray.

5 comentarios:

Dr. Gonzo dijo...

No hace mucho me compré en dvd esta película y Demon (Dios me obligó a hacerlo, o cómo coño se llame), ambas de Larry Cohen.
Tenía muchas ganas de ver La serpiente voladora, pero Demon me pareció taaan sumamente aburrida y mal contada que se me quitaron todas las ganas de ver otra película de este director.
Pero bueno, después de leer tu entrada y pasado el mal sabor de boca tras Demon (en serio, menudo bodrio infumable), le daré una oportunidad a esta película.

Raül Calvo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raül Calvo dijo...

Dr. Gonzo, ten en cuenta que este Larry Cohen es el mismo que escribió Última llamada, que creo recordar te gustó. Q y God told me to son películas muy, muy diferentes que no tienen nada que ver entre sí. Eso sí, ambas ediciones en nuestro país son muy malas. Cohen también escribió la muy recomendable Estoy vivo, también comentada en este blog. Ya sé que a ti te da igual y no lo consideras importante, pero te diría que la veas en VOSE para captar el aire y la atmósfera de realismo urbano que logró en este film.

General Urko dijo...

Un apunte para aportar: Según Larry Cohen fue él quien abandono Yo, el jurado. Parece ser que los productores no pagaban las facturas y responsabilizaban a Cohen. Sacado de la entrevista que le hicieron en la Semana de Terror de Donosti.

Raül Calvo dijo...

Gracias por el aporte. En el audiocomentario simplemente decía que lo despidieron. En el IMDB decían que porque Cohen se sobrepasó con el presupuesto al cabo de una semana de rodaje, pero como no lo he podido corroborar, simplemente me he quedado con lo que decía Cohen.

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