13 ago. 2012

El moderno Prometeo: Creadores y creados


Si empezáis a leer esto buscando respuestas, me temo que os decepcionaré. El objetivo de este artículo es reflexionar sobre algunas cuestiones puestas de nuevo de actualidad por el film de Ridley Scott Prometheus (2012), aunque son temas que nunca nos han abandonado.

En mi breve comentario sobre el film escribí que no era una película profunda, pero intentaba serlo. Esta opinión se basa en el hecho de que plantea de forma directa y verbalizada sus temas y preguntas a través de los personajes que la protagonizan. En cambio, por coger una película que ha tenido mucha influencia en este film, en 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968) no se nos plantea de forma directa o verbal ninguna cuestión, todos los temas e incógnitas surgen de forma natural a través de la historia que se nos cuenta. Eso no quiere decir que Prometheus ande escaso de ideas. Me gustaría centrarme en dos de las principales (otra manera de decir que son las que más me han interesado).

Prometeo, en la mitología griega, es el Titán que devolvió el fuego a la humanidad. Es decir, tras un primer engaño para que los dioses se quedaran la parte más insignificante de los sacrificios, Zeus como castigo decidió robarle el fuego a la humanidad y Prometeo lo recuperó. La venganza por esta segunda afrenta no se hizo esperar: primero Zeus envió a Pandora con una vasija llena con todas las desgracias existentes para que se casara con Epimeteo, el hermano de Prometeo. Pandora acaba abriendo la caja haciendo que las desgracias se liberen por el mundo. Después Zeus hizo que encadenaran a Prometeo en el Cáucaso donde un águila le devora el hígado, que le crece de nuevo por la noche al ser Prometeo inmortal.

Hay dos cosas que resultan de interés en este mito en relación con el film de Scott. Al igual que Prometeo, los protagonistas obtienen un conocimiento que esperan sea beneficioso para la humanidad y acaban provocando su posible destrucción. Esto es algo que aparece de forma repetida en la ciencia ficción y que se resume de la siguiente manera: "la ignorancia es la felicidad". Ya en la mitología cristiana la humanidad es expulsada del paraíso por comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. El conocimiento, se nos repite una y otra vez desde distintas religiones, es más perjudicial que beneficioso.

Está claro que es más fácil controlar a una población ignorante a través de la religión que a una informada. Pero dejando de lado la política, la ciencia ficción está llena de cuentos morales sobre el uso equivocado de un conocimiento recientemente adquirido. Sin embargo, en estos relatos (e incluyo en ellos Prometheus) no es que el conocimiento sea malo, parece que se trata más bien del uso que se hace de ese conocimiento y de la madurez y capacidad de control que se tiene para no darle mal uso.

Es posible que, antes de la II Guerra Mundial, se considerase que querer desentrañar los secretos de la vida fuera entrar en terrenos de Dios, por ello se recibe un castigo. Después de la II Guerra Mundial, con la creación de las bombas atómicas, parece ser más bien que el enemigo no es tanto la ciencia como el uso que se hace de ella. En todas las películas de la saga Alien siempre está presente la constante amenaza del intento de una monstruosa compañía de convertir a los Aliens en armas biológicas.

Tarántulas gigantes, hormigas gigantes, Godzilla... ¿Son estos los monstruos que crea el sueño de la razón? Parece ser que sí. Tras la II Guerra Mundial el miedo a la ciencia descontrolada parece descontrolarse.

¿Esto no dice más sobre la opinión que se tiene de la especie humana que sobre las maldades de la ciencia? Es posible que todas estas películas y cuentos y novelas sobre los peligros del conocimiento no sean más que otra manera de decir que somos una especie peligrosa, con una habilidad asombrosa para transformar cualquier beneficio en un perjuicio.

Lo que me lleva a preguntarme si los Ingenieros no son más que un reflejo distorsionado de nosotros mismos.

Volviendo al mito griego, hay otro detalle interesante: Pandora es creada por Zeus a partir de arcilla. Adán, tanto en la mitología cristiana como en la judía y la musulmana, también es creado a partir de arcilla. Mientras que a Zeus las cosas le salen bastante bien, en lo que a Pandora se refiere, parece ser a Dios no le salen tan bien: la Biblia está llena de parábolas y cuentos donde Dios castiga de diversas formas a su díscola creación. El mito judio del Golem nos presenta un hombre creado de arcilla para proteger los guetos judíos de Praga; el Golem luego se descontrola y empieza a atacar a aquellos que se supone debe proteger, así que es destruido.

La creación díscola más famosa es, claro, el monstruo de Frankenstein que Mary Shelley presentó en la clásica novela Frankenstein o el moderno Prometeo. La introducción de Frankenstein en el cine llevaría, con el tiempo, a crear la figura del mad doctor que en cientos de películas lleva a cabo algún experimento loco que se descontrola y acaba significando su propia destrucción.

Siempre he pensado que la presencia de tantas criaturas rebeldes que acaban destruyendo a sus creadores era una manera de representar el miedo generacional, el miedo a las generaciones futuras. Lo nuevo acabando con lo viejo. En la novela de Shelley es interesante notar que el monstruo empieza siendo bondadoso, pero tras ser abandonado por su creador, su padre, y verse sometido a diversas penurias por una sociedad que no le comprende, la criatura decide vengarse atacando de forma implacable a su creador.

El monstruo de Frankenstein es, básicamente, un adolescente que alcanza la madurez.

Lo interesante en Prometheus es que en esta ocasión somos nosotros el monstruo que sufre y no entiende por qué su creador le odia. Es una manera de tratar el tema del enfrentamiento entre creadores y creados bastante original. La búsqueda de respuestas parece llevar a resultados insatisfactorios. Lo que a su vez genera nuevas preguntas y nuevos viajes.

Tal vez lo que importa no son las respuestas. Tal vez lo que importa son las preguntas, hacerse preguntas, cuestionarse uno mismo. No quedar satisfecho simplemente con una respuesta. La búsqueda es lo importante. Por eso es mejor el cine que no ofrece respuestas, sino que hace preguntas. Las respuestas que nos ofrece el cine, como el origen de la Fuerza en la saga galáctica de George Lucas, son casi siempre insatisfactorias. Mientras que las preguntas mantienen vivo el intelecto y la obra que las ha planteado.


7 comentarios:

Javier Simpson dijo...


Interesante artículo, Raül. Vi hace poco El hombre con rayos X en los ojos, peli que entra perfectamente en este grupo de pelis. Supongo que en breve pondré algo sobre ella. Me gustó. De esta de Scott oí que no era de sus mejores pelios. Bueno, se lo oí a un amigo cuya opinión suelo valorar.

Un saludo. Estupendo post.

Bisclavret dijo...

Sí que es un artículo interesante, y util para recordar que tras el entretenimiento y e palomiteo, la transmision de ideas debería ser siempre uno de los objetivos de toda forma de arte.
Junto con el peligro del conocimiento, creo que otro de los temas que subyace en la pelicula y en muchos de los ejemplos que has puesto es la idea de la soledad. La soledad existencial que acompaña a lo humano al no tener nada con que contrastarse, nada que considerar equivalente, el deseo de encontrar algo que si lo sea y el miedo a hacerlo porque, sabiendo como somos, si hay algo parecido ahí fuera tenemos que cruzar los dedos y pedir que no sea del todo como nosotros, sino mejor, porque no dejamos titere con cabeza. :)

Raül Calvo dijo...

Javi, hay un detalle especialmente inquietante en el hombre con rayos X en los ojos, por si lo quieres comentar: es hacia el final, cuando empieza a ver cada vez más allá... ¿hasta dónde llega esa visión? ¿Qué se esconde ahí?

Bisclavret, la soledad del ser humano es cierto que es otro tema de Prometheus y la ciencia ficción lo ha tratado a menudo. Personalmente, creo que lo interesante es ver como cambia la visión del otro según el clima político: el extraterrestre enemigo en los 50 (salvo un par de excepciones), el extraterrestre amigo en los 80 (gracias a ET) y de nuevo el enemigo en la actualidad.

Javier Simpson dijo...

Y tanto. El final es increíblemente bueno. Quizás la osadía del hombre a contemplar lo que sólo le estaría permitido al Creador…está muy interesante. El final es como un conflicto entre ciencia y religión, creo yo.

Raül Calvo dijo...

Ja! Más bien entre dos tipos distintos de fanatismo. Esas paradas religiosas que se hacen en grandes carpas por Estados Unidos normalmente las hacen fanáticos y timadores, tenlo en cuenta. Para mí lo más interesante es el hecho de ver más allá de la propia existencia, tal vez otras dimensiones o los Primigenios de Lovecraft. En todo caso, lo bueno de estas pelis es eso, que están abiertas a diferentes interpretaciones a pesar de que fueron concebidas como pelis de entretenimiento.

Bishop dijo...

Interesante este artículo, sí. Me ha encantado el trailer de papel :) Saludos.

Raül Calvo dijo...

El tráiler de papel fue todo un hallazgo. Se pueden encontrar cosas interesantes en youtube, aparte de vídeos de gatitos.

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